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Dificultades económicas

1Y MIRANDO, vió á los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio. 2Y vió también una viuda pobrecilla, que echaba allí dos blancas. 3Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó más que todos: 4Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenía.
Lucas 21:1–4 · Reina-Valera 1909 (dominio público)

Jesús observa a la gente en el arca de las ofrendas del templo, donde los ricos hacen sus donativos con cierta ceremonia. Entonces una viuda echa dos moneditas de cobre — la moneda más pequeña que existía — y Jesús llama a sus amigos, porque esto es lo que quiere que vean. Según toda contabilidad, su aportación es un error de redondeo. Según la suya, ha dado más que todos. Las matemáticas del reino no son las del mercado: Dios ve la proporción, el costo y el valor donde el mundo ve cantidades. Si el dinero te está aplastando ahora, fíjate en a quién se fija Jesús — no en los donantes cómodos, sino en la persona para quien cada moneda es una decisión. Eres mirado con esa misma atención, y valorado con esa misma aritmética.

Los apuros de dinero susurran que tu valor y tu saldo son la misma cifra. ¿Dónde ha sonado más fuerte ese susurro — y qué dice en cambio la contabilidad de Jesús?

Dios, otra vez hago cuentas a medianoche. Cada factura es una pequeña amenaza, y la brecha entre lo que entra y lo que sale se ha vuelto el clima de toda mi vida. A veces siento vergüenza, aun trabajando tan duro como sé. Tú viste a una viuda dar dos monedas y lo llamaste el mayor de los dones — tú ves el costo, no las cantidades. Así que veme: el esfuerzo, las decisiones que nadie conoce, el miedo que mantengo fuera de mi cara por los niños. Provee lo que necesitamos esta semana — no pido una fortuna, solo lo suficiente y un poco de descanso. Amén.

Versículos bíblicos — Dificultades económicas: Escritura y oración guiada | Shalah