Relación de maltrato
1AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía. 2Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio. 3Invocaré á Jehová, digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.
18El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados: 19Para predicar el año agradable del Señor.
El salmista escribe como alguien que ha vivido bajo amenaza, y las palabras que elige para Dios son todas palabras de seguridad: roca, castillo, libertador, escudo, refugio. Fíjate en lo que este salmo sabe — que escapar y refugiarse son cosas santas, que Dios está del lado de quien corre peligro. Y Jesús anuncia toda su misión como libertad para los cautivos y liberación para los oprimidos. Óyelo con claridad: Dios no te pide soportar el maltrato. Ni por la relación, ni por la fe, ni por nada. Lo que te está pasando no es culpa tuya, y salir del peligro no es un fracaso del amor ni de la fe — el propio lenguaje de la Biblia para Dios es un lugar seguro al que correr.
El salmo llama a Dios castillo — un lugar al que se corre, no una razón para quedarse. ¿Qué haría falta para alcanzar seguridad real, y quién podría ayudarte a dar el primer paso?
Dios, tengo miedo de alguien a quien no debería haber tenido que temer. Mis días se van en leer humores y en gestionar iras, y me he vuelto pequeño buscando estar a salvo. Dime la verdad más fuerte que la otra voz: esto no es el precio del amor, esto no es culpa mía, y tú no me pides soportarlo. Te llamas a ti mismo castillo — sélo. Aclara mi mente para ver mi situación como tú la ves. Pon en mi camino a personas sabias y capaces, y dame valor para el paso que tengo delante, sea el que sea. Guárdame, y guarda a los que amo. Amén.